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Don Amadeo preside en la Catedral el funeral por las 187 víctimas del coronavirus en la provincia de Jaén

El  pasado lunes, 22 de junio, se celebraba, en cada parroquia de cada pueblo y cada ciudad de la Diócesis, un funeral por los fallecidos en de la pandemia del coronavirus.

La Catedral de Jaén acogía a las 20 horas la Eucaristía por el eterno descanso de las 187 víctimas de la COVID-19 en la provincia. La celebración estuvo presidida por el Obispo, Don Amadeo Rodríguez Magro; y concelebrada por el Vicario General y Deán de la Catedral, D. Francisco Juan Martínez Rojas; y otros Canónigos y sacerdotes de la ciudad.

Asistieron, además, autoridades locales y provinciales como la Subdelegada del Gobierno, Dña. Catalina Madueño; el Presidente de la Diputación Provincial, D. Francisco Reyes; el Senador Francisco Javier Márquez; el Alcalde de la ciudad, D. Julio Millán y otros miembros de la Corporación Municipal. Asimismo, familiares de las víctimas y numerosos fieles quisieron participar en este funeral.

Homilía

Durante su homilía, el Obispo quiso destacar la labor de la los sacerdotes durante la crisis sanitaria de la COVID-19. “Cada sacerdote celebraba en su parroquia, solos cada día la Eucaristía, por los enfermos, por la lucidez de los que tenían que tomar decisiones y por los médicos y personal sanitario del que nunca olvidaremos todo lo que han hecho, arriesgando, incluso, su propia vida”.

En este sentido Don Amadeo subrayó que, además, los sacerdotes de la Diócesis “han acompañado el tránsito de los difuntos a la casa del Padre durante este tiempo de pandemia”. Y recordó que mientras él estaba presidiendo en la Catedral, “en todos los templos de la Diócesis, en este mismo momento, se está celebrando la Eucaristía por aquellos que han muerto en la provincia, por esas 187 víctimas”.

Asimismo, Monseñor Rodríguez Magro recordó que muchas familias “no han podido despedir a sus seres queridos y han sufrido mucho”, pero también insistió “en el maravillo clima de solidaridad que se ha creado. Nos ha acercado mucho más los unos a los otros y nos ha hecho más iguales”. Para añadir: “Los hombres que creemos en Dios, nos hemos refugiado en Él y para muchos ha salido fortalecida su fe y su esperanza”.

El Prelado continuó su sentida homilía reconociendo que “ante el sentimiento de la muerte no seríamos fieles a nuestras convicciones más profundas si no dijéramos que confiamos en el Señor de la vida. Que la muerte no vence nunca definitivamente al hombre y al ser humano, porque con nosotros está Dios: cuando sufrimos, cuando lloramos, también cuando morimos”. Además, recordó que  “el Dios con nosotros, Emmanuel, también sufrió una muerte injusta y joven. Pero, como hemos escuchado en el Evangelio, Dios no quiere que ninguno se pierda. Porque ese Dios nos conserva en la vida eterna.  La convicción más profunda es que en Jesucristo encontramos la vida. Nuestra fe está en el Señor Resucitado”.

Finalmente, el Obispo quiso pedir a Dios para que pronto se encuentre la solución a este virus y para que nos libre de esta amenaza social. “Una amenaza que, cuando seamos capaces de hacer una reflexión serena y seamos conscientes de que esto nos afecta a todos, nos daremos cuenta que detrás de la crisis sanitaria hay otras graves crisis: espirituales, sociales, económicas, laborales y de pobreza”.  Por eso insistió en el valor de la fraternidad.  “El único y el gran valor que tenemos que vivir, desde la fe, los católicos, es la fraternidad. Es tiempo de pensar en los más débiles, los más pobres y en los más doloridos”.

Galería fotográfica: «Funeral por las víctimas del coronavirus en Jaén»

(Fuente: www.diocesisdejaen.es)